“Antes de tener hijos pensaba que, cuando los tuviera, mi vida iba a cambiar para siempre, y esto fue en lo único que no me equivoqué. Hubo un segundo en que mi vida cambió para siempre, ese segundo en que empecé a querer a otra persona, muchísimo más que a mi propia vida.”
No tengo pruebas, pero tampoco dudas de que, si alguien es mala persona en el ambiente laboral, no hay manera de que sea buena persona en algún otro ambiente.
Ay, la vida... Hay personas que se creen superiores porque sus pecados son diferentes a los tuyos. Confunden títulos con grandeza y reconocimiento con valor. Al final, tanta necesidad de demostrar quiénes son solo evidencia lo vacía que es su vida.