Me niego a creer que esto este llegando a las víctimas del terremoto. La solidaridad no debería llevar logo de partido, el damnificado no tiene por qué pagar la ayuda con publicidad política ni convertirse en valla humana de nadie.
No imaginas lo sanador que puede ser para alguien acostumbrado a la incertidumbre, encontrarse con una persona que dice lo que siente y hace lo que dice. A veces, la coherencia y la claridad también son una forma de cuidar.