Noche. En la calle. Caminata ensimismada interrumpida por un vagabundo tirado sobre un suelo de hojas secas que decía: "la habitación de los lamentos, ¿no?". (No poder escapar del mundo). Amacer amargo.
No me puedo imaginar nada más vulgar y ocioso que ponerse “metas” y hablar de “retos”.
Más bien traten de tener deseo y de conseguir un alma, gentuza de autoayuda horrible.
Si pudiera eliminar algo esta civilización, eliminaría la familia. La nuclear y la extensa. Los lazos de parentesco y los ritos a ellos asociados. La institución entera. Veo las familias y solo veo limitación del individuo, manipulación, tedio, melodrama, parálisis e hipocresía.
El pavor a la vida no vivida es el síntoma de vivir por delegación. Nietzsche es claro: quien teme perder el tren es porque ha olvidado que él mismo es la fuerza que lo mueve. No hay nada que perder cuando dejas de ser el equipaje de otros.
“Los refranes populares a veces encierran axiomas metafísicos o juegan con ellos; porque el sentido común está emparentado con la metafísica; y la sabiduría popular está (o estaba) impregnada de ella”.
Confieso que me dan ganas de pegarles cuando se acercan a decir: «Ya no sé si seguir con ella (o él) porque ya no siento lo mismo que al principio.» Eso es un vicio del mundo moderno. El amor no son sentimientos bobos, el amor es decisión, voluntad, cultivo.
"Renunciaremos al alba que viene con luz de mórbida esperanza
Nos cubriremos de fría ceniza y dormiremos el sueño profundo
Soñando con el fuego, que ya extinto, consumió nuestro mundo".
"Todo aquel que se identifica con cualquier cosa muestra disposiciones mórbidas: no existe posibilidad alguna de salvación ni de salud fuera del ser puro, tan puro como el vacío"
"Hay un punto en la historia de los pueblos en que se vuelven tan patológicamente blandos y frágiles que incluso toman partido por aquellos que les hacen daño, los criminales, y lo hacen de forma completamente seria y honesta."
-Friedrich Nietzsche