6 años boludo, no puedo creer lo joven que era cuando pasó esto; realmente hay algo de la percepción del tiempo y de mi edad que se rompió con esta poronga.
El crucero de Disney vendía paquetes a familias para que sus pequeños pudieran snorkelear en la playa de la isla de Epstein. Esto se está saliendo de control.
Epstein: el poder del mal
Los archivos Epstein no son solo un escándalo sexual. Revelan cómo funciona el poder cuando no rinde cuentas, cuando se sabe blindado por el dinero, las instituciones y el silencio mediático. No hablamos de individuos, sino de un sistema que convierte a las personas en mercancía y a la violencia en una herramienta más de dominación.
Lo verdaderamente perturbador no es solo la magnitud de los crímenes, sino la normalidad con la que el mundo sigue girando después. No hay colapso moral. No hay ruptura del consenso. Apenas un par de titulares que se consumen rápido y se olvidan aún más rápido. La impunidad ya no escandaliza: se asume.
Quizá lo más grave que revelan estos documentos no sea quién manda, sino cuánto hemos aprendido a tolerarlo. Hasta qué punto una parte de la sociedad prefiere no saber, no mirar, no cuestionar. Porque aceptar la verdad implicaría algo mucho más difícil: asumir que el sistema que nos gobierna está podrido y que cambiarlo exige conflicto, incomodidad y organización.