Que angustia vivir otra vez un casos como el de Agostina y tener que seguir escuchando opiniones totalmente misóginas incluso hablando de una menor. Es una pesadilla sin fin.
14 años. A mis 14 años exactos yo volvía del colegio y me enteraba que una nena, Candela, había sido secuestrada. 15 años después nada cambió. Cuánto dolor y cuántos pueblos deberíamos pasarnos. Le fallaron absolutamente todos. Estoy harta.