ver a la gente en manga corta por la calle, las terrazas están llenas, anochece a partir de las 20:30… es como que el mundo parece más amable, más humano, menos raro
Este año agradezco como a nadie a mis amigas que me soportaron hablando de los mismos temas y que me mostraron que hay mil cosas que puedo hacer y creen en mí.
Qué gusto da ver a amigos y familia, escuchar que les va genial y que siguen ilusionados con sus cosas. Al final, no hay mejor regalo que saber que los tuyos están bien y todo sigue en su sitio.