Siempre me ha parecido curioso que, cuando desayuno, me vuelve a dar hambre a las pocas horas, pero si me salto el desayuno puedo pasar gran parte del día sin antojos.
No me importa que el 14 de febrero sea pura mercadotecnia, yo amo ver todo lleno de corazones, florecitas, peluches, cursilerías, mucho amor, regalos y así