Un dia sin darme cuenta me fui sintiendo mejor, no totalmente feliz, pero si mas segura, menos triste y más completa, empecé a cerrar cada herida, desaparecieron las lagrimas, la frustración y los miedos, y fue ahi cuando me di cuenta que después de la tormenta siempre hay calma
A veces lo mejor que alguien puede hacer por nosotros es decepcionarnos. La decepción es lo único que nos quita las vendas de los ojos. Y aunque muy difícilmente, también las del corazón.