A mí nadie me va a sacar de la cabeza el pensamiento de que si comienzas a hacer ejercicio y alimentarte bien, es una puerta hacia la prosperidad: apenas la abres, el resto de los aspectos de tu vida mejora, es un hábito, eso trae consigo salud, organización y disciplina.
La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.