ROSARIO: ALERTA POR UNA PRESUNTA FALSA ENTREVISTA DE TRABAJO EN MITRE 348
Una situación generó preocupación en Rosario luego de que comenzara a circular el relato de una mujer que asegura conocer a otra que habría atravesado una situación inquietante tras acudir a una supuesta entrevista de trabajo.
Según el testimonio, la mujer había sido convocada a Mitre 348, donde fue recibida por un hombre de aproximadamente 65 o 70 años.
Resultó ser un departamento y el hombre la llevó hasta una habitación. Allí la habría besado sin su consentimiento, “dejándole además toda la cara babeada”.
A partir de esta situación, comenzó a difundirse una alerta para otras mujeres que puedan recibir propuestas laborales similares, con el objetivo de advertir sobre lo ocurrido y recomendar que verifiquen previamente quién realiza la convocatoria y dónde se desarrollará la supuesta entrevista.
Video: @sabri_zamba vía Instagram
Hay una diferencia entre informar y acosar. Entre contar un hecho de interés público e invadir un momento profundamente privado.
La familia pidió respeto. Pidió intimidad. Pidió poder atravesar uno de los dolores más grandes que puede vivir una familia lejos de cámaras y miradas ajenas.
Y, sin embargo, hubo guardias, intentos de conseguir fotos y videos y hasta un dron sobre el cementerio durante la despedida.
No son todos. Sería injusto generalizar. El periodismo cumple un rol fundamental y el derecho a informar debe ser siempre respetado.
Pero también hay un límite. No todo lo que se puede mostrar necesariamente debe mostrarse. No todo vale por una imagen, una primicia o unos minutos de audiencia.
La condición de persona pública no elimina el derecho a la intimidad. Y mucho menos habilita a convertir el dolor, el duelo o la despedida de un padre en un espectáculo.
Jorge Messi fue despedido hoy al mediodía y, muchas horas después, todavía siguen apareciendo imágenes de ese momento.
Leo Messi nos regaló durante años una parte enorme de su vida: sus alegrías, sus lágrimas, sus triunfos y también sus momentos más difíciles.
Pero hay una parte de su vida que no nos pertenece.
Hoy era una de ellas.
Hay momentos en los que lo único que corresponde es devolverle algo muy sencillo: respeto, silencio e intimidad.
Hoy no había nada que buscar detrás de una cámara, una reja o desde un dron. Había una familia despidiendo a alguien que amaba.
Informar es un derecho. La intimidad también. Y saber dónde termina uno y comienza la otra debería ser, antes que nada, una cuestión de humanidad.