La romantización de la “salud mental” en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando la realidad es que sanar de verdad es un proceso incómodo, crudo y solitario donde te toca enfrentarte a tu propia mente sin adornos.
A veces Mercurio retro te cruza con gente de tu pasado y ves que la conexión sigue intacta. O, por el contrario, confirmas por qué esa historia merece estar cerrada.
A veces el miedo no es un freno, es el empujón que nos obliga a movernos distinto.
Caminar sin certezas sacude, sí, pero también despierta partes nuestras que estaban dormidas.