Es importante recordar cómo llegamos a este nivel de violencia, anarquía y caos en México.
Todo empezó con la estúpida estrategia de “abrazos, no balazos” de AMLO en la que pedía tratar bien a los criminales, proteger sus derechos humanos y hasta saludar a la mamá de uno de los criminales más buscados del mundo.
Hoy el país está en llamas por esa irresponsabilidad histórica.