Yo no odio a nadie, ni siquiera me cae mal la gente que se portó horrible. Hace rato entendí que a veces las acciones de las personas tienen más que ver con ellos mismos que conmigo. Uno vive más tranquilo cuando perdona y sigue adelante.
A veces esperamos tanto, queremos tanto, deseamos tanto algo, que llega un momento en el que nos cansamos y ya no queremos ni esperamos ese beso, esa muestra de amor, esa disculpa, simplemente seguimos adelante sin esperar nada de nadie, soltamos aquello que nunca llegó.