Mala mujer no soy... pero esta vez ya no tengo ganas de demostrarle nada a nadie.
Me cansé de explicarme, de justificarme, de tratar de encajar donde no era. Ahora solo quiero mi tranquilidad, estar en paz conmigo, sin que me estresen, sin que me confundan, sin que jueguen con lo que siento. Ya no quiero vínculos que duelan ni situaciones que me quiten la calma. Solo quiero una vida tranquila, rodeada de lo que me hace bien... y ser feliz, sin tanto ruido.
Me casaré con un hombre que me vea como la mujer de sus sueños.
Un hombre que me mire y sonría porque está profundamente enamorado de mí.
Un hombre que jamás permita que la infidelidad cruce por su mente.
Un hombre que esté 100 % seguro de mí y de lo que quiere construir a mi lado.
En mi casa me enseñaron que la familia siempre es primero, que en los cumpleaños el regalo es el almuerzo favorito, que creer en una religión no es una obligación, pero creer en Dios te hace la vida más bonita y que ser buena persona no tiene precio. 🫀
Mi mamá decía que si un pantalón te quedaba regio tenías que comprarte dos iguales porque después no lo encontrabas más.
Tengo que hacer lista de consejos de madre que son un RE Si eterno.
No traigan hijos al mundo si no les van a preguntar cómo les fue en la escuela, si no van a compartir tiempo con ellos, si no los van a escuchar de verdad. Acompañarlos, motivarlos y hacerles sentir lo valiosos que son. Porque ni el celular ni la tablet reemplazan un abrazo.
Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.
Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia, pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie.