Trabajador: estoy haciendo el laburo de todas las personas que echaste, estoy laburando por tu sobrino que pusiste de jefe y no hace nada, dupliqué mi productividad, te hice ganar más guita. ¿Me das 100 lucas más que no llego?
Empleador: imposible. La mano está muy complicada. Estamos pensando en echar gente. (se prende un habano con un billetes de 100 dólares) y puede ser cualquiera. Valoro mucho tu esfuerzo, pero podés dar más. ¿Te quedás un rato hoy que tenemos un cierre? Fijate bien qué hacés.
📺 Caro Aguirre, creadora de “ENVIDIOSA”, responde a las críticas al personaje principal:
“La mina que dice ‘ay, qué infumable Vicky, no sé cómo la aguantan’ es otra versión de la pick me girl”
La soberbia es el peor enemigo de la razón.
El soberbio no escucha, no debate, no se detiene ni un segundo a poner en duda sus propias certezas. Se cree dueño de la verdad, cuando en realidad está preso de su ignorancia.
La historia argentina está llena de ejemplos de cómo la soberbia derrumbó proyectos y líderes. Porque la soberbia no solo aleja a la gente: ciega, endurece y termina destruyendo todo lo que toca.
Un poco de humildad puede construir más que mil discursos soberbios.