Cuanto más viejo me hago, más me doy cuenta de que la felicidad consiste en mañanas tranquilas, un espacio limpio, noches tempranas, un hogar seguro y personas que no agoten mi energía.
cuando elegís pareja, también elegís rutinas. Elegís si se madruga o se trasnocha, si se vive con calma o con ansiedad, elegís si se conversa o se evade. El amor no es solo conexión, es compartir valores, ritmo y visión. Es elegirse cada día.
Si ya no me siento feliz en una casa porque encuentro goteras que no puedo arreglar, me mudo, pero no la prendo fuego ni la tiro abajo.
Hay que aprender a retirarse de los lugares con el mismo amor que se llegó, sea cual sea el motivo de la mudanza y no estoy hablando de casas.