Antes sentía que el votante de Milei era un hijo de puta. Pero para ser un hijo de puta se necesita algo de viveza. Y no, el votante de Milei es simplemente mogolico.
Ahora cuelgan la bandera Argentina en todos lados, “palpitando el mundial”. Después van y votan al que vende el país a las corporaciones extranjeras, y es admirador de Margaret Thatcher. Que país de lobotomizados…