Una, que solo quiso pensar desde que se dio cuenta de que podía, rodeada cada vez más de exsapiens.
Parece que no se puede vivir en ningún lugar distinto del libro.
El libro se volvió toda realidad tolerable.
Después de lo de esta semana, si los camioneros quieren pitar tres días seguidos por la Virgen del Carmen, yo misma voy y les pongo los moñitos de papel en los retrovisores.