Cuánto cansancio lleva el cuerpo. Cuánta tristeza carga el alma ser venezolanos…
Estamos frustrados, agotados, llenos de impotencia… pero no estamos vencidos.
Dios, ayúdanos. Danos la fuerza que a veces sentimos que ya no tenemos. Cuida a nuestra gente, acompaña a quienes hoy buscan, esperan, lloran o resisten.
Danos luz en medio de esta oscuridad y fuerza para levantar a Venezuela de esta tragedia.
Hoy solo le agradezco a Dios que viví esto abrazando a mi hermano, mi papá mi hermana y mi sobrina. Todos abrazados en un lugar seguro esperando que pasara… si hubiese estado sola no se que hubiese sido de mi porque colapse de los nervios sentía que no respiraba
Lo peor del eterno sismo en Caracas fue la espera para que terminara, era como sentir que ibas a morir y no podías hacer nada, solo esperar…
Desolador.