Estuve en una oleada de tristeza tan abrumadora que ya no hubo cabida siquiera para el cine, lo cual me entristece aún más, pero todo lo encuentro insípido frente a problemas de mayor alcance que sola no puedo afrontar, espero que con el tiempo encuentre sosiego.
La desolación, la falta de acompañamiento crean la incredulidad y con ello la individualidad, la falta de interés y la indiferencia por la comunidad. Es por ello que mantenerse fiel a la humanidad es el mayor acto de resistencia frente a toda propaganda de egoísmo.
Es incoherente encontrar moralidad y preocupación genuina si todo el mundo comienza a mentir, si se acostumbra a que ya nadie crea en nada; alguien que no puede creer, no puede decidir, está privado de su capacidad de pensar y de juzgar.
Soy muy consciente de que esta plataforma quizá no es la indicada para desbordar todo mi pensamiento político pero me es inevitable pensar que la permisión a la injerencia extranjera es algo casi que imposible de combatir viniendo del norte de América. Estamos acabados.
Me tienen harta con esos discursos de valores tradicionales, estéticas limpias, energías, mujeres sumisas y hombres proveedores. Veo uno más y me voy a inmolar públicamente.
¡Buenas tardes! Hoy me acompaña un sol exasperante, no sé cómo logran sobrevivir en lugares con estaciones y altísimos grados. Tranquilamente podría decir que ya me tomé 4 litros de agua y sigo sedienta.
En todo el día voy a pasar por todas las etapas del duelo, negación, ira, negociación, depresión, aceptación. La primera semana estuve por la negación y la ira, aunque me quedan despojos de esos sentimientos, estoy en neta resignación.