Dicen que las miradas no mienten,
que cuando el amor habita en unos ojos
no hay forma de esconderlo.
¿Cómo no amarte,
si en tus ojos veía amor,
ternura, pasión…?
Ahora dudo
tal vez no era amor lo que brillaba,
sino el reflejo de alguien
que por fin se sentía adorado.