Hay un récord que no deberíamos celebrar: Perú es uno de los dos únicos países del mundo con 2 ciudades en el top 10 de congestión: Lima y Arequipa. Y Trujillo va en el puesto 34 (@TomTom, 2026).
En Lima, el tráfico nos roba 195 horas al año. Más de 8 días perdidos en bocinas y semáforos. Ahora lo duro: no es solo fastidio. Es plata. Entre traslados al trabajo y gasto extra en gasolina, el costo supera S/ 23 mil millones al año (@bcrpoficial, 2024).
Pero un daño es silencioso: el tráfico te aleja de las oportunidades. En Lima, los mejores empleos están concentrados en pocas zonas. Vivir lejos puede significar hasta 3 horas diarias de viaje. Y esto ha empeorado: entre 2010 y 2024, el tiempo para ir al trabajo en el país subió 57%. En mujeres subió 74%, por los viajes de cuidado del hogar (Céspedes-Reynaga, 2025).
Esto tiene nombre: pobreza de tiempo. Días que se van entre trabajo, casa y trayectos eternos, dejando casi nada para descansar, capacitarse o emprender. 3 de cada 10 peruanos viven así (CIUP, 2025). Y además afecta a la salud: más estrés, más ausencias, más contaminación (BCRP, 2024).
¿Por qué pasa? Nuestras ciudades y cantidad de vehículos crecieron más rápido (y más desordenados) que la infraestructura. Y el transporte público sigue atrapado en la informalidad: sin rutas fijas, buses en mal estado y poco control (AFIN, 2025). En simple: falta coordinación y visión de largo plazo.
La buena noticia: sí se puede mejorar. Transporte masivo + semáforos inteligentes + gestión centrada en las personas podría reducir tiempos hasta 19% (@BancoMundialLAC, 2025). Incluso un 5% menos congestión elevaría la productividad por trabajador en US$206 al año (Gómez-Lobo et al., 2022).
Y tú, ¿qué crees que debería ser prioridad?
A) Transporte masivo
B) Gestión del tránsito (semaforización/fiscalización)
C) Reordenar la ciudad (empleo/servicios más cerca)