Duele darte cuenta que no eres una persona indispensable. Que a pesar de las palabras que alguien puede decirte: puede dejarte y olvidarte en cuestión de días. Muchas veces creemos que no es así, pero somos tan reemplazables.
Tuve que ver a la persona que amo con alguien más. Tuve que ver cosas que solo rompían una y otra vez mi corazón. Sentí esa opresión en mi pecho día y noche. Tenía pesadillas y solía despertar en las madrugadas temblando y sintiéndome perdido. ¿Crees que hay algo peor? No lo hay.
Creo que el amor a distancia es uno de los más reales que pudiese haber y por otro lado puede ser el más doloroso. Porque sí, haces llamada o videollamada y demás con esa persona, pero llega un momento en el que quisieras tenerle ahí contigo, abrazándole, mirándole y besándole.
A veces siento que he sido una persona tan romántica durante tanto tiempo y tan poco valorada que he llegado al punto donde sólo pienso en lo que siento, pero ya no puedo expresarlo. Me da miedo convertirme en alguien frío, pero también me da miedo seguir dando y no recibir nada.
Puedo darme cuenta que soy un verdadero leonino cuando pienso en que si le escribo a alguna persona famosa: esta va a responderme porque soy realmente atractivo y puedo dejar anonadado a cualquiera. ¿Quién me dice que la cosa no es así y me baja de esta nube de egocentrismo?
En el sexo soy re normalito, gente. Es tedioso para mí el hacer o experimentar con cosas nuevas, además de ponerme algo incómodo y cuando las hago es más que nada por complacer a mi acompañante y no aburrirle con lo vainilla que suelo ser. ¿Estoy pendejo? Por supuesto que si.