Prefiero que me lo digas ahora.
—Porque tiene una sensación en la espalda que no puede describir. Simplemente, no.—
. . .
No creo poder aceptarlo. Hal, es demasiado.
Te lo diré después.
Por ahora...
-Se plantó delante del automóvil mencionado; un modelo avanzado de color dorado; con las luces encendidas, listo para ser abordado.-
¿Qué te parece?
Enserio. No debías.
—En su cabeza se está montando tremenda escena de por qué no debía recibir un regalo de tal magnitud. Se conforma con algo pequeño, como granos de café o una taza.
. . .Pero ésto—.
Siguió a Otacon.—
¿Cuánto dinero gastaste?
¿Porqué no?
-Enarcó una ceja, divertido.-
No iba a perder la oportunidad de comprarte algo apenas fuese posible.
-Rió levemente.-
Ven. Vamos allá.
-Instó al soldado, esperando que le acompañase.-
—Llaves. (. . .)—
Otacon.
—No, no podía ser real. ¿Por qué? Miró la puerta trasera de la base, presionando el botón de las llaves.
Posteriormente, se escuchó el sonido de un coche.—
. . .Hal, no tenías que hacerlo.
-Para cuando Snake aperturó aquella caja; sus ojos verían a continuación lo que sería su obsequio.
Unas llaves. Pero no un par de llaves cualquiera, sino las llaves de un auto.-
Será mejor que salgas y lo veas.
-Alento, señalando hacia la puerta trasera de su base.-
. . .
—Se quedó en silencio, tomando la caja con sus manos.
Pasó a dejarla en la pequeña mesa que tenían para abrirla con cuidado. ¿De qué se trataba—. . .?—
-Profirió una carcajada al ver su gesto.-
Estoy bromeando, Dave. Me gustan esos arrebatos tuyos de vez en cundo.
-Giró de sus talones, aproximándose hasta una caja con envoltura.-
Te traje un obsequio.