Me gusta pensar que un buen amor me espera, que llegará un domingo o un mes cualquiera y que vendrá lleno de música, vino y atardeceres. Que nos reconoceremos desde el primer segundo, desde la primera sonrisa y que nunca nos dejaremos ir después de nuestro primer beso.
Cómo me rompe escuchar a mis personas favoritas decir: “creo que siempre soy yo el problema”, cuando fracasan; y solo pienso en cuánto desearía que pudieran verse desde mis ojos y escucharse como yo los escucho, para que así se dieran cuenta de lo valiosos que son realmente.