En un pasaje de su comentario a Hermógenes, Siriano de Alejandría se dispone a dar una lista de ejemplos, tomados de la poesía, de «cuantas cosas expresan lo placentero para los sentidos: vista, oído, olfato, gusto, tacto» (ὅσαι τὰ ταῖς αἰσθήσεσιν ἡδέα ἐκφράζουσιν, ὄψει ἀκοῇ ὀσφρήσει γεύσει ἁφῇ). Cita a Homero y a Teócrito, pero sobre todo cita tres versos de Safo, que formarían el principal testimonio para lo que hoy conocemos como el fragmento 105a. Estamos en plena Antigüedad tardía (s. V d. C.), los poemas de Safo apenas se copiarían ya, mientras crecía el interés por la difusión de los manuales de retórica, de métrica y otros textos escolares, como el de este filósofo neoplatónico. Pero la seguridad con que Siriano cita a la poeta de Lesbos demuestra que permanecía en el canon y seguirían circulando textos de sus poemas, si bien serían cada vez más difíciles de encontrar.
Pasados los siglos, Safo sigue brillando, aun a través de las rendijas de esas exiguas cápsulas del tiempo, como leves transmisiones del pasado. Pero el bueno de Siriano ha descendido al país de la nota al pie y de los aparatos críticos, mucho más lejos de esa manzana inalcanzable.
[El fragmento pertenece a mi traducción de las Poesías de Safo (La Oficina 2017)].
Qué manera de enlazar la belleza, la humildad y la espiritualidad.
Llegar a ti como un mendigo, como un peregrino. Es increible.
«El libro de la peregrinación» R.M.Rilke.
una empresa turbomillonaria te hace bajar a la mina de Llallagua a recoger itrio descalzo a 54 grados por un trozo de pan y tu le echas la culpa a las mujeres en vez de al puto capitalismo mientras agonizas de silicosis a los 38 años
ayer leí que en italiano hay dos formas distintas para el verbo “olvidar”: dimenticare (sacar de la mente) y scordare (sacar del corazón)….. no hay nada más bonito que el lenguaje
¿Dónde está mi poder sobre las palabras?
Las palabras cayeron al fondo de las lágrimas,
palabras, palabras incapaces de resucitar a la gente
Wislawa Szymborska
El 12 de octubre de 1936 Miguel de Unamuno, entonces rector de la Universidad de Salamanca, pronunció su célebre réplica al general Millán Astray, después de que éste le gritara "Mueran los intelectuales, viva la muerte".
Unamuno respondió: "Este es el templo del intelecto y vosotros estáis profanando su recinto sagrado. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho".