Querido Elías: el divorcio no es un fracaso. Fracaso es quedarse en una relación por el qué dirán, mientras uno se consume lentamente junto a alguien a quien no quiere.
Lo que hay que aconsejar a las nuevas generaciones es que prioricen el amor propio y que entiendan que donde no son felices, no es.
Dejemos de enfocarnos en el pasado del prójimo y aprendamos a prender la vela en nuestro propio entierro.
Vi un texto que decía: "No hablo mal de la gente que alguna vez amé, pero seré honesto sobre lo que yo viví. Y si eso les molesta, entonces tal vez debieron portarse mejor conmigo." Y estoy completamente de acuerdo.
Cuando todos los equipos se dedican a celebrar que uno perdió, y no a festejar que ellos ganaron, queda bien claro porque a ese equipo le dicen GLORIOSO.
Hay amistades que sobreviven solo por la memoria y el afecto del tiempo compartido en la niñez, pero que en el presente serían imposibles de iniciar, porque ya no compartimos nada con las personas en las que se convirtieron.
(Duelos de los que no se habla mucho)
Demonizamos la "zona de confort" como si la paz fuera un fracaso. Para quien viene del trauma o el caos, la rutina aburrida es un éxito terapéutico, no estancamiento. Quedarse quieto y sentirse seguro también es salud mental. No todo en la vida tiene que ser un reto constante.