Nada puede ser más reparador que el tacto de quien deseamos. Consuela. No porque se lleve el dolor en sí, sino por cómo una cercanía puede anestesiar cualquier ardor por la alegría que genera. Como cuando Pizarnik escribe: me duele todo. No me dolería si me tocaras.
Se hizo de noche en la ciudad de La Plata y se prendieron todas las luces. Eso queda en segundo plano cuando te das cuenta que hay dos tipos peleándose en pleno diluvio. Foto periodismo.