Por qué soy fanática de la radio: porque en una misma noche de hace 10 años (y vaya uno a saber bajo qué criterio fueron juntas) escuché God only knows y Ya nadie va a escuchar tu remera una seguida de la otra y nunca me lo pude olvidar
The Dark Side of the Moon: 100 puntos. No se hizo mejor disco que ese. ¿Wish You Were Here? 93-94 puntos. Gran disco. Ahora, le sacás Shine On You Crazy Diamond, y baja diez puntos. Queda en 83. Pero sucede que Shine On You Crazy Diamond está en el disco. Entonces son 93 puntos.
A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.
Adiós, Chunchuna, gracias por dejar para la posteridad la mejor escena que existe en el cine argentino (La Historia Oficial), sobre la hipocresía de algunos/as.
Estoy en mi pico absoluto de anhedonia: cada día me cuesta más encontrar placer en las pequeñas cosas. Todo es plano, vulgar, del montón. Cada tanto aparece un libro, una película o un disco que me vuelven a dar un poco de esperanza. Penosamente se trata de una honrosa excepción.