Hablando en serio, no me gusta que estemos mandando a callar a los extranjeros, creo en la libertad de expresión y en que todo el mundo tiene el derecho a demostrar que es estúpido. Además, esa misma libertad de expresión nos da el derecho de mandarlos a que nos mamen el guebo.
“Me bastó verla para descubrir que, en estos años, no la había olvidado ni un solo momento, que estaba tan enamorado de ella como el primer día.”
TRAVESURAS DE LA NIÑA MALA, de Mario Vargas Llosa.