A petición popular -muy educada-, acompaño un video desde dentro del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia.
Así lo conocen quienes jamás lo han pisado-la mayoría de los que lo ponen verde-, y pueden apreciar lo
moderno y funcional que es.
El voto de una persona que vive en un pueblo perdido de Argentina que NO sabe situar España en el mapa, tendrá el mismo valor que el de un español que lleva cotizando 50 años
Concentración en Mérida en apoyo a Juan Carlos, funcionario del SEPE expedientado por atender sin cita previa.
"La oficina vacía y pretenden que a quien entre con un problema le diga que sin cita no le puedo atender. ¡Una vergüenza!"
Bravo, Yolanda Díaz.
—Contrato no. Que me quitan la ayuda del Gobierno.
Eso me dijo la chica que iba a cuidar a mi abuela.
Martes, 18:00.
Entrevista en casa.
Tiene experiencia, el perfil encaja.
Pasamos a los números.
—Sueldo fijo. Contrato indefinido, alta en Seguridad Social, todo legal.
Sonríe… y lo suelta:
—Ah, no, contrato no. Que me quitan la ayuda del Gobierno.
Mi madre se queda clavada.
—¿Cómo que no quieres contrato?
—Quiero seguir cobrando la ayuda.
Si cotizo, me la quitan.
Me pagáis en mano y todos ganamos.
Seguimos hablando.
—Necesito hacer mucho dinero para enviar a mi país.
Definitivamente,
somos los pagafantas del que viene de fuera y lo tienen normalizado.
Nos cuenta:
Está construyendo una casa en su país.
Mantiene a su familia allí.
Y quiere ahorrar para montar un negocio… allí.
Es decir, viene, nos exprime y se pira.
Sencillo.
España paga la ayuda.
España pone la sanidad.
España pone la residencia, los colegios, las carreteras.
Y el dinero se va fuera.
Le digo que no, que no estoy de acuerdo y no voy a contribuir en ello.
Se levanta ofendida, coge el bolso y me suelta:
—Pues suerte, porque así no vas a encontrar a nadie.
Y tiene toda la razón. Esa es la tragedia.
Pero ojo.
El problema real no es esta chica intentando sacar tajada.
El problema es el sistema parásito que hemos montado.
Un sistema tan retorcido
que asfixia a impuestos a los que levantan la persiana cada mañana...
para financiar a miles de personas que se niegan a trabajar legalmente.
Miles cobrando sin trabajar.
Otros trabajando sin cotizar para no soltar la paguita.
Fuga de capital mes a mes a otros países.
¿Qué retorcido negocio es este para España?
Te crujen a impuestos a ti para construirle la casa a alguien a 8.000 kilómetros.
Pero eh, no te quejes.
Sigue fichando a las 8 en punto,
paga tu IRPF calladito
y no rechistes,
que si no, eres un facha insolidario.
Seguid aplaudiendo el Estado del Bienestar.
El bienestar de los que no aportan,
pagado con la sangre de los que no pueden más.
¿Por qué el paro es tan alto en España? Muy fácil:
1. PORQUE SE PREMIA AL QUE PUDIENDO TRABAJAR DECIDE NO HACERLO
-IMV
-Rentas de inserción
-Etc.
2. PORQUE SE CASTIGA AL EMPRESARIO QUE QUISIERA CONTRATAR
-Cargas sociales / rigideces
-Indefensión ante el absentista profesional
-Etc.
Dicen que en España hay unos 225.000 chinos. 225.000 inmigrantes que nunca han dado ningún problema, ni uno, que trabajan como lo que son y que no tienen paguitas. Y que cierran tarde, por si quieres comprar dos yogures sueltos y un paquete de Filipinos.
Respecto a Noelia (DEP) sólo quiero recordar esta frase de Lord Beveridge: «El objetivo de un gobierno, en la paz y en la guerra, no es la gloria de los gobernantes o de las razas, sino la felicidad del hombre común».
Hemos fallado todos: familia, sociedad y estado.
Se han dicho cosas interesantes en esta red. Para mí, lo más inquietante no es sólo que una persona llegue a desear la muerte. Lo màs inquietante es que la sociedad haya perdido la capacidad de reconocer cuándo ese deseo, más que expresión de libertad, lo es de sufrimiento que pide a voces ser interpretado. Hemos pasado de escuchar el dolor a consentirlo y validarlo sin discernimiento, y en ese tránsito confundimos el respeto con la indiferencia. Respetar no es asentir; a veces requiere resistirse, acompañar y sostener incluso cuando el otro no ve salida. Hay en este caso un elemento de una gravedad singular que exige ser pensado con detenimiento. Se trata de una joven de veinticinco años, con una biografía marcada por el trauma, el abandono y un sufrimiento psíquico profundo, que solicita la muerte asistida… y el propio Estado se la concede.
No estamos ante un hecho aislado. Estamos ante un signo de nuestro tiempo. Cuando el Estado moderno, con todo su aparato jurídico, sanitario y tecnológico, facilita activamente la muerte de quien sufre, se produce un desplazamiento decisivo en el fundamento mismo de la convivencia humana. Aquí se rompe algo más que un principio legal. Se destroza la alianza del ser humano consigo mismo, con los demás y con toda forma de trascendencia. Se rompe el vínculo originario que hacía de la vida un bien a custodiar, incluso (y especialmente) cuando se vuelve débil, vulnerable o herida. Lo que emerge, en su lugar, es una forma nueva y radical de soledad. No ya la soledad padecida, sino una soledad legitimada, administrada y, en última instancia, ejecutada. Una soledad que, más que una herida, resulta un procedimiento. Asistimos, así, a una mutación antropológica profunda. El ser humano es ya concebido como un proyecto técnico, sometido a lógicas propias de lo tecnológico, la lógica de la eficiencia, del rendimiento y, así, de la optimización de su sufrimiento. En ese marco, la muerte pierde su significado y se convierte en la solución.
Como médico, lo que más me inquieta es que este proceso no se presenta como ruptura, sino como ’progreso’. Algunos “expertos” comparecieron ayer en los telediarios para explicarlo, justificarlo y normalizarlo! Ahora bien, en esa normalización se opera una transformación de enorme calado, pues a la medicina, cuyo sentido más hondo ha sido siempre cuidar, aliviar y acompañar, se le invita a participar, con respaldo legal, en la producción de la muerte y, de esa manera, a renunciar a sí misma. Tremebundus
https://t.co/yhadNsCIXA
Si tuviera un hijo y me quitan la custodia, prefiero que lo críe una familia de gitanos albanokosovares feriantes con negocios ilícitos antes que meterlo en un centro tutelado por el Estado.
Cuando en 2014 el gobierno de Mariano Rajoy decidió sacrificar al perro Excalibur, cuya dueña padecía el muy contagioso Ébola, la izquierda se rasgó las vestiduras y convocó manifestaciones en 24 ciudades.
Hoy, el gobierno de Sánchez va a “sacrificar” a Noelia, después de haberla entregado a un grupo de tutelados que la violaron. El silencio de la izquierda es atronador y vomitivo. Cada día dan más asco…
Esto es acojonante. Ahora resulta que puedes cobrar más de 2.100€ al mes sin trabajar gracias al Ingreso Mínimo Vital y sus complementos.
Sí, si eres familia monoparental con varios hijos puedes plantarte en 1.700, 1.800 o más de 2.000€ mensuales, sumando IMV, complemento por infancia y otras rentas autonómicas.
Mientras tanto, un currante se deja IRPF, cotizaciones, IVA y mil impuestos más para acabar, muchas veces, con menos dinero limpio en el bolsillo.
Si quitasen las ayudas veríais que rápido se terminaba el parasitismo y el desempleo en nuestro país.
Es más, 17,7 millones de trabajadores y autónomos mantienen, de forma directa o indirecta, al resto, algo más de 30,3 millones de personas.
Y luego se preguntan por qué nadie quiere currar en hostelería, en el campo o en trabajos duros.
Igual porque el sistema premia no trabajar y castiga levantarse a las 6 de la mañana.
Estáis comprando votos con paguitas.
Más de 2,4 millones de personas cobran ya el IMV.
Casi un millón son menores, esto es muy grave.
Y el Gobierno no solo no corrige nada, sino que sube las cuantías año tras año: +15%, +9%, +11%. Siempre más.
Lo que hay es un mensaje clarísimo:
- si trabajas, te crujen.
- si no trabajas, te mantienen.
- y si protestas, eres un insolidario.
Un ciudadano con una paga es el mejor aliado del Estado, porque no muerde la mano que le da de comer.
Un país no se levanta repartiendo cheques.
Se levanta premiando el esfuerzo, el trabajo y la responsabilidad.
Esto no es progreso.
Es pan para hoy, ruina para mañana.
Quiero que los autónomos y los trabajadores de este país se puedan sentir orgullosos de su Gobierno.
Eximiremos del IVA a los que ingresen menos de 85.000 euros anuales.