A mí no me preocupa cómo me cuenten o cómo me pinten, yo sé muy bien con quién fui luz y con quién tuve que defenderme, mis actitudes siempre fueron una respuesta, nunca un ataque; al final, cada quien carga con su conciencia, y la mia duerme tranquila.
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.