CUATRO PREGUNTAS QUE CASI NUNCA SE HACEN ACERCA DEL CAMBIO CLIMÁTICO
1. Si estamos ante la mayor emergencia de nuestra historia… ¿por qué las soluciones siempre llegan desde la política y casi nunca desde la tecnología?
La historia de la humanidad demuestra que las grandes amenazas se han combatido innovando. Sin embargo, en el debate climático el protagonismo suele recaer en restricciones, prohibiciones, impuestos y cambios obligatorios en el comportamiento ciudadano. ¿Por qué el foco está tan a menudo en limitar… y tan poco en desarrollar?
2. ¿Por qué el sacrificio siempre parece recaer sobre el ciudadano y rara vez sobre las grandes estructuras de poder?
Nos hablan de duchas más cortas, de no utilizar el coche, de comer menos carne o de reducir nuestra huella de carbono. Mientras tanto, continúan celebrándose cumbres internacionales con miles de asistentes, vuelos privados y enormes despliegues logísticos. Cuando el mensaje y el ejemplo no caminan juntos, la confianza también empieza a resquebrajarse.
3. Si el cambio climático es un desafío verdaderamente global… ¿por qué las medidas más exigentes se concentran en unas regiones mientras otras continúan aumentando sus emisiones?
Europa ha convertido la transición ecológica en una prioridad estratégica. Sin embargo, buena parte del crecimiento industrial mundial sigue produciéndose en países con estándares ambientales muy distintos. ¿Puede resolverse un problema global mediante políticas que afectan de forma muy desigual a unas economías y a otras?
4. ¿Cuándo dejó de ser un debate científico para convertirse también en un debate moral y político?
La ciencia necesita preguntas, contraste y revisión constante. La política necesita adhesión. Cuando discrepar de determinadas propuestas empieza a confundirse con negar la ciencia, quizá ha llegado el momento de distinguir entre el estudio del clima y el uso que puede hacerse del clima como argumento para impulsar determinadas agendas.
No se trata de negar que el clima cambie. El clima siempre ha cambiado. La cuestión es otra.
¿Quién decide cómo debemos responder a ese cambio, quién obtiene más capacidad de decisión gracias a esa respuesta y por qué esas preguntas incomodan tanto?
@NadineR20262008@seibur_ Como el 99% de los supuestos vulnerables. Por si no has leído yo jamás quise que me solucionaran la vida. La "ayuda" debería ser para los baches temporales, no un puto sueldo vitalicio. No entiendo tu razonamiento la verdad.
@NadineR20262008@seibur_ 1500 ganaba mi marido, tenemos 3 hijos y yo estaba en paro. Fuimos a servicios sociales a ver si podía haber alguna ayuda temporal que hasta q yo encontrara algo. ¿Sabes cuál fue la ayuda que recibimos? El correo electrónico de la orientadora laboral del ayto. Vulnerable mis coj.
Buenos días, bonita comunidad de X. Hoy quiero compartir algo que me duele especialmente.
Estamos construyendo una sociedad en la que mis padres, con 87 años, ya no caben.
No porque no quieran adaptarse.
Sino porque, directamente, les estamos cerrando la puerta.
Intentan pedir un taxi por teléfono.
Esta semana, mi padre casi lloraba contándomelo.
Quiero dar las “gracias” a @RadioTaxi_VLC por dejar atrás a la gente mayor: cada vez es más difícil.
“Descárguese la app o entre en la web”.
Pero ellos no viven en una app ni en una web.
Esto debería saberlo la alcaldesa de Valencia, @mjosecatala porque sé que es una persona sensible, y esto necesita solución URGENTE.
Intentan reservar en un restaurante.
Web, formulario, confirmación por email.
Pero ellos no viven pendientes del correo.
Intentan hablar con su banco.
Primero un robot. Luego otro. Después una clave por SMS.
Pero ellos solo quieren que alguien les escuche.
Intentan comprar una entrada.
QR, wallet, validación digital.
Pero han pasado toda su vida comprando en taquilla.
Intentan hacer cualquier gestión:
– Cita médica → app o web
– Atención al cliente → chatbot
– Transporte → tarjeta o móvil
– Administración → certificado digital
Y si no pueden seguir el ritmo… simplemente desaparecen.
Esto no es progreso.
No es eficiencia.
No es innovación.
Es exclusión.
Estamos diseñando un mundo cómodo para nosotros,
pero hostil para quienes más apoyo necesitan.
Nuestros mayores.
Y lo más preocupante no es la tecnología. Es que, como sociedad, hemos empezado a asumir que ya no merece la pena atenderles.
Te salta una lancha en el radar y la vuela el ejército del aire a tomar por culo.
“Pero es gente desesperada”, me la pela a niveles psicóticos. Bombazo. Pum. Ya verás cómo se reduce el tráfico.
He tenido algunos problemillas con el agua caliente. Y creo que hay una valiosa lección que aprender.
Mi calentador se rompió. Contacté con un fontanero que me dio buena impresión (alto y bien parecido) y, tras una espera de tres meses, se puso manos a la obra. Parecía fácil, pero las cosas se fueron dilatando.
Al llegar al primer año sin agua caliente, pensé que era cuestión de tiempo. “Esto se arregla, oiga”, me decía Paco mientras sorbía café en mi cocina.
El segundo año le subí la tarifa, porque quizás con más recursos podría comprar mejores herramientas. Algún amigo me sugirió cambiar de fontanero. Imposible: yo estoy comprometido con la clase obrera. Paco es uno de los nuestros. La lealtad es importante.
El quinto año contraté a un segundo fontanero para que ayudara a Paco. El décimo, a un tercero, especializado en supervisar a los otros dos. El decimoquinto, monté un departamento de coordinación de fontaneros con su jefa de recursos humanos.
Y aún así, la caldera seguía fría.
En el año veinte, Paco vino con un Audi nuevo. Le pregunté por la caldera. “Compleja, oiga, muy compleja. Necesitamos más medios.” Le contraté dos ayudantes más y un becario.
En el año veintidós, fundamos el Observatorio Nacional de la Caldera, con sede en un edificio acristalado, doce investigadores titulares y un boletín trimestral indexado. Publicaron un informe de cuatrocientas páginas titulado Hacia un nuevo paradigma hidrotérmico: retos y oportunidades. La conclusión, en la página 387, era que hacía falta más financiación.
El año pasado, Paco llegó en helicóptero. Aterrizó en mi azotea con casco corporativo y dos asesores del Observatorio. Bajó, miró la caldera tres segundos, dijo “esto requiere inversión estructural” y se marchó volando hacia su próxima keynote en Singapur. Le facturé el aterrizaje. Él me facturó el diagnóstico, el desplazamiento y el dictamen pericial del Observatorio.
Esta mañana me he vuelto a duchar con agua hervida en cazos, como mi bisabuela. He llegado a una conclusión firme, meditada, irrenunciable: el problema es que faltan fontaneros. Necesitamos más. Muchos más. Con helicópteros más grandes y un segundo Observatorio que vigile al primero. Es la única solución decente que se le puede exigir a una sociedad civilizada.
Mañana convoco oposiciones.
No es la caldera: es la civilización. El agua caliente es un derecho.
@DonMaizo Yo debo ser una antigua, pero ver a un tío de 30 años con menos pelo que yo en el cuerpo y posando como una niña de 13 años... Uff, no me pone nada 🤷🏻♀️
Es tan evidente que hay más de media España aplaudiendo la ejecución de una chica con trastornos mentales a raíz de traumas infantiles y una violación grupal, que no sé si merece la pena ya enredarse a discutir, matizar, o argumentar.
Da igual, lo harán, matarán. Es el cuento de un siglo. Igual que da igual el tren, la luz, el río, las carreteras, la vivienda y todo. Vivimos entre auténticos discapacitados intelectuales, gente extremadamente corta, personas incapaces, absorbidas, estúpidas.
¿Merece la pena? Aquí, o en el día a día.
A mí me agota. Hace años tenía cierta empatía y hasta ilusión, me gustaba discutir, debatir, porque creía que enfrentando ideas la gente llegaba a destilar una verdad sobre la que construir en beneficio de todos. Ahora no, porque ya he visto que la gente es muy, pero que muy idiota. Desde hace años se que si la idea es que "eutanasia es derecho" pues ya está, no los sacas de ahí, da igual que la realidad evidencie una barbaridad, no saldrán de ahí y lo llevarán hasta el absurdo y te dirán "¿ves que bien?".
Para cualquier otra vía, estoy. Pero no pienso intentar que nadie entre en razón, porque después de tantos años se que esto no va de razón. Espero que pase lo peor que pueda pasarnos, porque es lógico que pase, y sentiré una gran paz viendo que la realidad sigue su curso, significa que es el mundo el que está delirando y no yo.
@j_luisarroyo Nuestra labor como ciudadanos de bien ahora sería hacerle su libertad insoportable. Que cada persona con la que se cruzara le dijera "asesina" (sin gritar incluso) hasta que acabara pudriendose en su casa por no querer salir.
Los campos tienen que estar sembrados de cereal, con sus rebaños de ovejas y con sus vacas pastando. En los campos tiene que haber tractores gordos arando con un señor con su gorra de Caja Rural preparando cosechas. No a los huertos solares. SÍ a la Energía Nuclear. SÍ al campo.
@Horas_y_Minutos@Silvi_ta A mi padre una funcionaria del ayto, sentada en una silla en la puerta (época Covid), como iba sin cita previa no quiso resolverle una duda porque "si te respondo te estoy atendiendo, y no tienes cita."
Este es el bebé Samuel. Nacido vivo tras un aborto a las 16 semanas, chupaba su pulgar en la Sala Mariposa de un hospital de Queensland. Vivió más de 30 minutos. Antes del aborto gozaba de perfecta salud. Los bebés que sobreviven al aborto no tienen derecho legal a recibir el mismo trato y cuidados según la legislación de Queensland. Se le dejó morir. Nadie lo cogió en brazos, lo envolvió ni le prestó atención médica para aliviar su dolor y sufrimiento. Esta foto me la pasó un trabajador del hospital al que llamaron, junto a otras personas, para que viera cómo se chupaba el dedo después del aborto. Ya está siendo censurada en Internet y los activistas proabortistas están tratando de identificar al valiente denunciante que arriesgó su carrera para proporcionarnos esta foto.
🛑 COMPARTE esta imagen. El mundo necesita ver su rostro.
🔥 ÚNETE A NOSOTROS en defensa del bebé Samuel y de todos los bebés de Queensland el próximo lunes 9 de febrero, de 17:30 a 18:30, en 2A George St, frente al Parlamento de Queensland.