Qué difícil es explicar que no extraño únicamente a una persona. Extraño la rutina, la confianza, las conversaciones eternas, las llamadas hasta tarde y esa sensación de sentir que alguien, en algún lugar, estaba pensando en mí también.
Lo peor es que nunca sabré tu versión de la historia, si lloraste, si me extrañaste, si te arrepentiste, o simplemente seguiste como si yo nunca hubiera existido en tu vida.