—Mientras Carol llevaba los animales que había indicado a las dos salas secundarias, ella entró a un primer animal, un cervatillo, a su consulta usual para curarle las heridas.
—En cuanto entraron, la mayor se puso a señalar un animal y otro mientras hablaba en susurros, todos ellos con graves quemaduras.— Pasa esos a las salas 2 y 3, necesitarán cirugía. Primero tendremos que encargarnos de los otros.
Sí. La clínica está llena y no dejan de llegar animales. No doy a basto, no tengo tiempo ni de escribir. Esto es urgente, Carol. —Murmuró con voz acelerada, cogiendo del brazo a la chica para tirar de ella hacia la clínica.