Porque la vida también se trata de perder trenes. De equivocarse de ciudad, de amar a quien no era, de cambiar de rumbo cuando parecía que todo estaba decidido. Porque no somos línea recta, somos desvío, curva y giro inesperado.
la vida cuando por fin renuncias al amor y dejas de esperar mensajes, de idealizar a las personas y de depender de alguien para sentirte completo, y empiezas a vivir el momento y a disfrutar la tranquilidad