María Negroni y la traducción como movimiento de amor:
«En toda traducción hay un movimiento de amor, gestos de acercamiento que nacen de una apasionada atracción verbal y que llevan, por lógica, a desear compartir los textos traducidos. Dar a conocer: expresión única del español que ve al conocimiento como una donación. La traducción es, en este sentido, la más generosa de las actividades literarias. En ella se busca, con una sintaxis a la vez apasionada y despersonalizada, tocar el ruido de nuestra época. Y eso ejerciendo una suerte de palabra en voz baja, un canto casi tímido, como quien escribe, parafraseando a Anna Ahkmatova, un «poema sin héroe».
Todo el talento, la sensibilidad de quien traduce está puesta al servicio de un otro o más bien de la otredad de ese otro/a que es quien escribe en la lengua así llamada original. Como quien se pone una máscara (adicional), el traductor se adueña imaginariamente de un mundo. Quiero decir, hace suya toda la intemperie, la oscuridad, el imponderable manojo de deseos, obsesiones y asombros que es también la materia con que se hace el poema. Y desde ahí trabaja y hace oír el punto en que su propia voz se encuentra con la voz del otro y un cortocircuito alumbra alguna nota nueva, irrepetible.
A esto se le llama cruzar un puente. Siempre pensé que la escena en que la protagonista del cuento Lejana de Julio Cortázar intercambia roles con su alter ego en el puente que une y divide la doble ciudad de Budapest podría ser una metáfora curiosa de la traducción.».
@marianegroni2
"El arte del error"
Editorial: @Vaso_Roto
https://t.co/zfxl1p1tia
Me fui de la FED sin libros pero con una invitación para hacer música, claramente en sintonía con los libros que más me interesaron: las biografías de Paul y de Caetano.
Llamó un salvadoreña,radicada en Las Vegas, que queria comprar un pasaje para su hijo de 12 años. De fondo se escucha al pibe diciéndole que prefería un vuelo "que salga a la morning". Y nosotros acá preocupados por el lenguaje inclusivo.