Ver a Alec Baldwin incorporando la entidad de Robert De Niro sin necesidad de acudir al rito umbanda me eriza los pelos del culo.
Se le transforma el rostro al hijo de remil puta.
Millones de niños creyeron que estaban viendo a Bugs Bunny atormentar a Elmer Gruñón en una barbería. Sin saberlo, Chuck Jones les estaba dando su primera clase de ópera.
En 1950, Warner Bros. estrenó "Rabbit of Seville" ("El conejo de Sevilla"), un cortometraje construido alrededor de la obertura de "El barbero de Sevilla", de Gioachino Rossini.
Pero Chuck Jones no se limitó a colocar música clásica sobre una persecución.
El compositor Carl Stalling conservó gran parte de la estructura original, eliminó algunas repeticiones y aceleró el ritmo para adaptarla a los poco más de siete minutos del corto.
Después, cada movimiento fue animado para coincidir con la partitura.
Los pasos, los golpes, las tijeras, la espuma de afeitar y hasta los dedos de Bugs siguen las notas de Rossini. En una escena tuvieron que dibujarle cinco dedos, en lugar de sus cuatro habituales, para que pudiera "tocar" correctamente la cabeza de Elmer como si fuera un piano.
No había música acompañando los chistes.
Los chistes eran la música.
Décadas después, profesionales de la industria la eligieron como la número 12 entre las 50 mejores caricaturas del siglo XX.
"Rabbit of Seville" logró algo que muchas clases nunca consiguieron: hacer que millones de niños escucharan ópera, entendieran su ritmo y la recordaran toda la vida sin sentir que estaban estudiando.
Muchos conocimos a Rossini gracias a Bugs Bunny.
Mi opinión,
El hecho de que el detonante para descartar un nombramiento de nivel directivo en el Departamento Nacional de Planeación haya sido, precisamente, haber coordinado técnicamente el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 encierra una paradoja institucional profunda.
El Plan Nacional de Desarrollo no es la plataforma ideológica de un individuo, sino la hoja de ruta legal e institucional del Estado. Quienes lideran o coordinan su estructuración técnica no actúan como militantes de una causa, sino como traductores institucionales que convierten las propuestas políticas del gobierno electo en metas cuantitativas, presupuestos plurianuales, proyectos de inversión y marcos de viabilidad fiscal y legal.
Descartar a un profesional por haber ejercido esa labor técnica genera varias distorsiones graves a mi juicio en la función pública:
En primer lugar, configura una penalización al rigor profesional. Si los técnicos de carrera o los especialistas del sector público perciben que liderar los instrumentos de planeación del propio Estado se convierte en un "estigma" o en un factor de inhabilitación política para futuros gobiernos, se genera un desincentivo perverso. Los mejores perfiles evitarán asumir roles de alta responsabilidad en la estructuración de políticas públicas por miedo a ser vetados en el siguiente ciclo político.
En segundo lugar, revela una confusión conceptual entre el diseño de la política y su ejecución técnica. Quien coordinó el PND 2022-2026 domina mejor que nadie las metodologías, las restricciones presupuestales y las articulaciones interinstitucionales necesarias para que el Estado funcione.
Vetar a la persona que construyó la filigrana técnica del instrumento de planeación vigente equivale a privar al propio aparato público del conocimiento más cualificado sobre cómo operar las metas vigentes.
Por último, esta dinámica evidencia cómo la polarización convierte labores estrictamente funcionales en sospechosas de militancia. La coordinación de un PND es de origen institucional; si un técnico solo puede trabajar para la administración que lo contrató originalmente, la burocracia técnica deja de ser un cuerpo profesional al servicio del Estado y pasa a ser tratada como una clientela temporal.
La fortaleza institucional de una democracia se mide cuando el Estado es capaz de proteger a sus cuadros técnicos, reconociendo que su lealtad no es con un gobierno de turno, sino con la continuidad y la eficacia de la administración pública. (Diferencia entre gobierno y la administración pública).