Two things that you told me, that you are strong and you love me. 🙏🏼☝🏼 Dios, Familia, Patria. Política Exterior y Diplomacia. Salvo por gracia en Cristo
Años de propaganda belicista y titulares triunfalistas... y ahora hasta The Spectator lo dice sin rodeos: Ucrania está perdiendo la guerra. La realidad del campo de batalla nunca cambió, solo tardaron años en admitirlo. 🇺🇦🇷🇺
#Ucrania#Rusia#GuerraUcrania#Geopolitica#Zelensky
A quiénes debemos confiar los puestos públicos de responsabilidad.—Mientras podamos confiar sin dificultad los puestos públicos de responsabilidad a nuestros hermanos judíos, sé los daremos solamente a personalidades cuyo pasado y carácter sea una garan-
tía para ello. ¡Para esto necesita que exista un abismo entre ellos y el pueblo! Podemos confiar estos puestos
"SOLAMENTE A PERSONAS QUE TENGAN QUE TEMER LA SENTENCIA DE MUERTE Y EL DESTIERRO EN CASO DE DESOBEDECER NUESTRAS
ORDENES. Ellos deben estar dispuestos a tener voluntad de cuidar nuestros intereses hasta el último aliento.
Los judíos no son malvados debido a un defecto genético o racial. No existe tal cosa como el "ADN judío": la mayoría de ellos son simplemente gentiles, de diversos países, convertidos al judaísmo. Y aquí radica el problema:
El judaísmo es la fuente del mal.
La prueba más contundente de esto son los santos apóstoles y profetas: la mayoría nació en Judea antigua, presente Palestina, de estirpe israelita. «Hebreo de hebreos», dice de sí mismo San Pablo, «de la tribu de Benjamín». Sin embargo, se convirtió en un paria social y enemigo del Estado judío; lo mismo ocurrió con los profetas y el resto de los apóstoles. ¿Por qué? Sencillo: condenaron el judaísmo, la religión de la casta gobernante en Jerusalén.
Lo mismo ocurrió con nuestro Señor Jesucristo: nacido de la Virgen María, de la tribu de Judá, hijo de David, hijo de Abraham según la carne. Y, sin embargo, hasta el día de hoy, el judaísmo no odia a ningún hombre más que a Él: la mayoría ni siquiera se atreve a mencionar su nombre y, cuando lo hacen, es para difamarlo y maldecirlo.
¿Por qué este odio contra Cristo y sus enviados? La respuesta, una vez más, es sencilla: el judaísmo es la religión del Anticristo.
Les enseña que ser judíos es lo que los hace especiales, divinos, intocables.
Les enseña a despreciar a las naciones gentiles, a verlas como bestias, cerdos, perros y criaturas impuras.
Y les enseña que los judíos pronto, con la llegada de su mesías judío, gobernarán a las naciones con vara de hierro; aquellos que se resistan serán liquidados.
Esto es el judaísmo: la religión de los fariseos; una religión supremacista, elitista, misantrópica y totalmente anticristiana.
Los «judíos» no son el problema; es esta religión la que les enseña a odiar a nuestro Señor Jesucristo y a ver a la humanidad como su esclava.
Bien nos advirtió Jesucristo:
–– "«Abran los ojos y guárdense de la levadura de los fariseos y saduceos.» ... Entonces entendieron que no había querido decir que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos" (Mateo 16:6-12).
Entienda quien pueda ...
Según el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson (quien es un "evangélico sionista"), hay un mandato bíblico que exige que los cristianos apoyen el estado de Israel.
1. No existe absolutamente ningún mandato bíblico que ordene a los cristianos respaldar o apoyar de ninguna manera al moderno Estado de Israel.
2. Las Escrituras dejan claro que nuestra bendición no está vinculada en modo alguno al judaísmo ni al pueblo judío actual, sino que depende exclusivamente de Jesucristo, la simiente de Abraham (Gálatas 3:14).
3. Occidente ya era grande mucho antes de la creación del moderno Estado de Israel en 1948; los valores del Talmud NO son los valores de la civilización cristiana occidental; de hecho, son su absoluta antítesis.
4. Por último, la Biblia llama a los cristianos los verdaderos hijos de Abraham (Gálatas 3:7), mientras que ese falso Estado sionista que intentan establecer en Palestina mediante la guerra, la usura y el crimen no es más que una imitación barata del Israel del Antiguo Testamento: sin sacerdocio, sin templo, sin la presencia divina y fuera del pacto con Dios. La Iglesia no respalda a un Israel falso; la Iglesia es el Israel de Dios (Gálatas 6:16).
A los judíos no se les expulsa de las naciones porque la humanidad padezca una supuesta enfermedad universal llamada "antisemitismo".
Terminan siendo expulsados de todas las grandes civilizaciones debido a su etnocentrismo, su supremacismo y su comportamiento parasitario: consideran a los gentiles como seres inferiores, meros medios para alcanzar sus intereses, y no como fines en sí mismos. Todos son prescindibles excepto ellos mismos, ya que, según su religión, son "el pueblo escogido".
No buscan naciones pobres para intentar desarrollarlas desde la base, enriqueciéndolas y ennobleciéndolas. Por el contrario, buscan naciones ricas, se sitúan en posiciones de poder y canalizan la riqueza de dichas naciones hacia sí mismos, impulsados por su avaricia y nepotismo. Una vez más, su religión les enseña que el signo inequívoco del favor divino es la «riqueza material»; y por ello, están dispuestos a sacrificar a todas las naciones con tal de acumular todo el capital para sí mismos.
Tácito describe acertadamente este comportamiento parasitario —causa de sus eventuales expulsiones— cuando escribe:
– "Abandonando la religión de sus antepasados, se dedicaron a recaudar cuotas y contribuciones para engrosar el tesoro judío; su creciente riqueza deriva del hecho de que entre ellos prevalecen una lealtad inquebrantable y una pronta compasión, mientras que hacia el resto del mundo albergan un odio hostil reservado para los enemigos" [Historias 5.5].
Esta es la religión de los fariseos: no el amor al Dios de Abraham, sino el amor al dinero, a Mammón, que, como bien dijo el Apóstol San Pablo, «es la raíz de todos los males» (1 Timoteo 6:10). Y por esta razón son odiados por diversas naciones, en diversas épocas y en diversos contextos: no por ser judíos, sino porque, en su codicia y avaricia, atropellan a los no judíos.
Son, de nuevo, en las palabras del Apóstol San Pablo (un fariseo converso al Cristianismo): "enemigos de todos los hombres" (1 Tesalonicenses 2:15).
No es una cuestión racial: es una cuestión espiritual. Su falsa religión les enseña a amar el dinero más que a la humanidad.
Y es por esta razón que, de entre todos los hombres nacidos de mujer, a Jesús de Nazaret es a quien más aborrecen: Él desenmascaró la codicia que se oculta tras su falsa religión. San Lucas nos escribe:
– «"No podéis servir a Dios y al dinero". Los fariseos, que son amantes del dinero, oyendo todo esto se burlaban de Él. Y les dijo: "Vosotros sois los que os hacéis pasar por justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; pues lo que es muy estimado entre los hombres es abominación a los ojos de Dios"» (Lucas 16:13–15).
En suma:
Los cambistas no aman a Dios; su dios es el dinero. Y como no aman a Dios, no pueden amar verdaderamente al ser humano creado a Su imagen. Para ellos, todos somos meros peones en sus estrategias de acumulación de riqueza.
De nuevo: no es algo racial, es algo espiritual.
Que el Dios del cielo los libere de su falsa religión farisaica, para que, al igual que Saulo de Tarso, lleguen a amar a Cristo Jesús, el Verbo de Dios que por amor a toda la humanidad, asumió forma humana. A Él sea toda la gloria, hoy y siempre. Amén.
@askaya She could be interpreted as a woman who is not afraid to show herself without fear as she is and consequently more confident of herself. No pretending, no falsehood. It’s just her...
@JoseValdezSV@FrenteaFrenteHN Así es. Es fácil abrir la boca, sobretodo viniendo de un periodista asalariado que aunque es consciente de que Honduras lo gobierna el crimen organizado prefiere decir este tipo de cosas, total para eso le pagan.
¿Qué ha producido el dispensacionalismo en menos de 150 años desde que se inventó en el siglo 19?
1. Una profunda veneración rayando de idolatría por parte de los cristianos de los judíos.
2. Un celo ciego por la defensa nacional, política y financiera del estado moderno de Israel.
3. Una justificación moral de innumerables guerras inútiles e injustas en Oriente Medio, todo con el objetivo de "hacer cumplir las profecías".
4. Una plétora de pastores, predicadores y autoproclamados profetas sensacionalistas fijando fechas futuras, vaticinando acontecimientos venideros y practicando una exégesis «de periódico» —interpretando las Escrituras a la luz de los sucesos cotidianos en lugar de basarse en la propia Escritura— y en el proceso, lucrando de la ingenuidad de las masas.
5. Una Iglesia políticamente inactiva y no militante: las naciones ya no nos pertenecen, esta tierra no es nuestra para cristianizarla; pronto seremos «raptados» y los judíos gobernarán la Tierra. Literalmente: la entrega de nuestra herencia cristiana a la sinagoga de Satanás. Lo que la Iglesia militante conquistó fiel y valientemente a lo largo de diecinueve siglos, la Iglesia leudada con los delirios de Darby se lo está entregando voluntariamente, en cuestión de un siglo, al enemigo de Cristo y de Su verdadero pueblo elegido: la Iglesia.
Como consecuencia:
– El día del Señor ya no se respeta.
– Las naciones cristianas están siendo descristianizadas.
– Los valores cristianos son demonizados públicamente y se legalizan valores anticristianos en nuestras naciones.
– Los judíos pérfidos que odian a Cristo y su pueblo escogido, y aguardan con ansias a su falso mesías ocupan posiciones de poder en la política, los medios de comunicación y las finanzas, y corrompen la moral de nuestras nuevas generaciones a través de su industria de la pornografía y propaganda Hollywoodiana.
Ya no hay celo por la Iglesia.
Ya no hay celo por la cruz de Cristo.
Ahora, los cristianos celan más la sinagoga y prefieren izar la estrella de Renfán.
Esto es lo que hace un poco de levadura judaizante: "leuda toda la masa" (Gálatas 5:9).
Que el Señor del nuevo Templo de Dios (que es la Iglesia) extirpe este crecimiento canceroso de su Cuerpo.
El cielo y la tierra pertenecen a Cristo y a su pueblo, la Iglesia, el verdadero Israel de Dios.
Entienda quien pueda ...