Quizá no tenga los logros más grandes, pero a veces me siento profundamente orgullosa de mí, por haber salido adelante solita, incluso cuando nadie veía todo lo que estaba cargando.
A medida que pasa el tiempo, más entiendo por qué la gente se sumerge en la jardinería, la repostería, la lectura y largos paseos. No porque la vida se volviera aburrida. Porque la paz se volvió valiosa.