En la noche del 30 al 31 de agosto de 1936 ocurrió en la provincia de Almería uno de esos episodios que los defensores de la llamada “memoria democrática” prefieren no recordar.
Un grupo de milicianos que actuaba en nombre de un denominado Comité Revolucionario, compuesto por socialistas, comunistas y anarquistas, subió a bordo del barco prisión Astoy Mendi. Allí seleccionaron al menos a medio centenar de detenidos y los trasladaron a un paraje aislado conocido como el Pozo de la Lagarta, en el término municipal de Tabernas.
A los prisioneros —en su mayoría religiosos y educadores— se les comunicó que serían llevados a Cartagena para ser juzgados. Sin embargo, los camiones terminaron su macabro recorrido en la rambla de la Lagarta. Bajo amenazas y con fusiles apuntándoles, los reclusos fueron obligados a descender de los vehículos con las manos atadas a la espalda y a subir por un sinuoso camino que conducía hasta la boca de un pozo.
Según los testimonios, en aquel lugar los milicianos ofrecieron a los religiosos una última oportunidad de renunciar a su fe, a lo que ninguno accedió. Acto seguido, antes de ser arrojados al interior del pozo, fueron ejecutados con disparos en la nuca. Para rematar la masacre, los verdugos arrojaron posteriormente cientos de kilos de cal viva con el fin de sofocar los alaridos de quienes aún agonizaban y atenuar el hedor de los cuerpos en descomposición.
Entre las víctimas se encontraban el capellán Domingo Campoy Calbano, el sacerdote Francisco Roda Rodríguez, el párroco José Lara Garzón, el sacerdote Joaquín Berruezo Prieto, el sacerdote José María Martín Vizcaíno, el sacerdote Ramiro Argüelles Havia, así como los maestros laicos de los Hermanos de la Salle Amalio Zariquiegui Mendoza, Edmigio Primo Rodríguez y Valerio Bernardo. El hijo del propietario de la finca donde se hallaba el pozo, Ricardo Fábregas, también fue asesinado. Los fusilamientos en aquel lugar se prolongaron hasta el 2 de septiembre de 1936. La noche anterior, en otro escenario, habían sido asesinados los obispos Diego Ventaja Milán (Almería) y Manuel Medina Olmos (Guadix) en el Barranco del Chisme, en Vícar, junto a diez sacerdotes y dos civiles.
Tras finalizar la guerra, fueron 44 los cadáveres extraídos del Pozo de la Lagarta. Sus restos se unieron a los de otros 42 asesinados en el cercano Pozo de Cantavieja, depositándose primero en la capilla de San Ildefonso de la Catedral de Almería y, posteriormente, en la cripta del Valle de los Caídos.
Hasta la fecha, no he podido confirmar si en el lugar se encuentra actualmente alguna cruz o monolito que recuerde la masacre perpetrada por milicianos en el Pozo de la Lagarta. Existió, pero fue destruido en los años cincuenta del pasado siglo.
Pasados 86 años del fin de la Guerra Civil y 50 años de la dictadura franquista, deberíamos poder recordar con serenidad y justicia a las víctimas inocentes de ambos bandos sin distinciones ni etiquetas, y reconocer el sufrimiento de tantas familias que perdieron a los suyos. Mantener vivo su recuerdo es un acto de justicia y de humanidad.
Sánchez, como es habitual, miente: la Comunidad de Madrid nunca compró una residencia para la presidenta. Así que no la han pillado, como él dice. A quien sí han pillado es a su mujer haciendo sucios negocios. Y por eso será juzgada. Eso sí es brutal: van pá’lante
Sólo a un mierda* como Pedro @sanchezcastejon se le ocurre meter al Rey en el debate político, confundiendo adrede sus años de reinado.
Sólo un mierda amenaza con revelar sus conversaciones de Despacho con el jefe del Estado.
Sólo un mierda se ríe de “el perejil”, la única vez que España demostró que no estaba dispuesta a ceder un palmo de su territorio, aunque fuera un islote, a Marruecos.
Sólo un mierda se hubiera atrevido a ceder el Sáhara español sin pasar por el parlamento.
Sólo un mierda es capaz de irse un mes de vacaciones en medio de la peor crisis internacional que ha atravesado el país en medio siglo.
Sólo un mierda atropella la ley, la ética pública, los principios democráticos, la igualdad entre los españoles y sus derechos y libertades.
Sólo un mierda es capaz de mentir sin el menor sonrojo de manera reiterada. Sólo un mierda es capaz de organizar un aparato informativo dispuesto a invertir la realidad de una manera clamorosa, tomando a los españoles por idiotas.
Sólo un mierda está dispuesto a llevar el país al caos, poniendo en riesgo la convivencia entre los españoles, con tal de salvarse de los múltiples delitos cometidos por él y por su familia.
*Un mierda representa todo lo contrario de un hombre. Los hombres cumplen su palabra, asumen las consecuencias de sus actos y responden por quienes dependen de él. No lo define la fuerza, el dinero ni la posición social, sino la unión de virtud, criterio, templanza, valor, sentido del deber y disposición al sacrificio.
Un hombre es alguien capaz de ejercer su libertad con responsabilidad, mantenerse firme ante la adversidad, tratar a los demás con justicia y poner el honor por encima de la conveniencia.
Sobre la entrevista de Sánchez en la SER. Es todo mucho más sencillo:
Sánchez es el yerno de un proxeneta y su mujer la contable de los prostíbulos de papá. Marruecos accedió a su teléfono móvil y lo tiene chantajeado. A partir de ahí, todo un país sometido a un macarra. Fin.
Conozco el momento exacto en el que España se fue a la mierda y lo voy a compartir con vosotros porque me caéis bien.
Fue en una reunión de profesores cuando uno dijo: Vamos a aprobar a Rodríguez, no vayamos a causarle un trauma.
Ahí exactamente.
Se preguntaba hace poco PATXI (nadie) LOPEZ @patxilopez en las redes sociales:
¿Por qué nos odian tanto?, ¿qué hemos hecho?
Pues ahí va:
-Robar.
-Mentir.
-Comprar votos.
-Depreciar la democracia.
-Lucrarse con la prostitución.
-Enchufar a "sobrinas y "sobrinos"
-Blanquear a ETA.
-Amnistiar el golpismo.
-Respaldar la dictadura venezolana.
-Callar ante la masacre iraní.
-Ser felicitados por Hamás.
-Encubrir acosadores sexuales.
-Excarcelar violadores.
-Desprestigiar la justicia.
-Montar cloacas para perseguir a jueces y periodistas.
-Tener como "faro moral" al corrupto Zapatero.
-Hacer ingeniería con el censo electoral.
-"Si quieren recursos que los pidan".
-Resucitar a Franco en cada telediario.
-Empeorar hasta extremos fatales las infraestructuras y los servicios públicos.
-Premiar a los ilegales con una regularización masiva.
-Permitir una invasión desde Marruecos y llamar "racistas" a los ceutíes por no aceptarla.
- Incrementar la deuda del Estado que hará más pobres a las futuras generaciones.
- Enemistar a España con nuestros verdaderos aliados
- Permitir que no se respete la Propiedad Privada, traspasando los problemas del Estado a los ciudadanos.
- etc etc etc
Todos los vasquitos que están hablando de que no se niega pan y agua a ningún ser humano y callaron como pvutas cuando E.T.A. tuvo 532, en un zulo, a José Antonio Ortega Lara como un perro
Está pasando
29 de agosto de 1936: el día en que el bando nacional "oficializó" la bandera bicolor
Cuando los militares se sublevaron el 18 de julio de 1936, la mayoría de las unidades no se alzó con la bandera roja y gualda, sino con la misma bandera tricolor de la República bajo la que habían jurado como soldados. Solo las unidades carlistas partieron ya desde el primer día con la bicolor. El cambio se fue imponiendo poco a poco, sobre el terreno.
Una semana después del golpe, el 24 de julio, los generales sublevados formaron la Junta de Defensa Nacional para coordinar sus tropas, presidida por Miguel Cabanellas tras la muerte de Sanjurjo en un accidente de avioneta. Franco se incorporó más tarde, el 3 de agosto.
El primer gesto simbólico llegó el 15 de agosto en Sevilla: en un acto público en la plaza de San Fernando, con motivo de la Virgen de los Reyes, Queipo de Llano arrió la tricolor e izó la bicolor ante la multitud, con Franco dirigiendo unas palabras y Millán Astray presente, al son de la Marcha Real.
Dos semanas después llegó la oficialización para todo el territorio dominado por el bando nacional: el 29 de agosto de 1936, Cabanellas firmó desde Burgos el decreto 77, que restablecía la bandera roja, gualda y roja como bandera del bando nacional, publicado al día siguiente en el boletín oficial de la Junta. El texto presentaba el cambio como el reconocimiento de un sentimiento ya extendido, no como una imposición.
Curiosamente, aquel decreto solo resolvió el color de la bandera, no su escudo: el símbolo con el águila de San Juan, el yugo y las flechas no llegó hasta el 2 de febrero de 1938, ya bien avanzada la guerra.
📽️ Un apunte sobre la película: "Mientras dure la guerra", de Amenábar, incluye una escena en la que Franco, en su cuartel general, ordena cambiar la bandera republicana por la bicolor, mientras Millán Astray hace cantar la Marcha Real a los soldados presentes. La escena no corresponde a lo que realmente ocurrió. Lo que de verdad pasó, y con fecha y lugar muy documentados, fue en Sevilla, no en el cuartel general de Franco: el 15 de agosto de 1936, con motivo de la festividad de la Virgen de los Reyes, en un acto público en la plaza de San Fernando ante el Ayuntamiento. Allí fue Queipo de Llano quien arrió la bandera tricolor e izó la bicolor, con Franco pronunciando unas palabras a la multitud y Millán Astray presente en el acto; lo que no está tan bien confirmado es que se cantara la Marcha Real, como sugiere la escena de la película.
Un historiador que ha revisado con detalle los desajustes históricos del filme (José Miguel Rodríguez Yanes, en un análisis de dieciocho errores de la cinta) señala precisamente esta escena como uno de sus puntos flojos: la película la presenta como algo improvisado en el cuartel de Franco, él la ubica en Cáceres, que fue efectivamente el primer cuartel general de Franco como generalísimo, antes de trasladarse a Salamanca en el otoño de 1936, cuando en realidad el gesto de Sevilla fue deliberado, público y protagonizado por Queipo de Llano, no un capricho espontáneo de campaña de Franco.