@exantecl Me alegra mucho que mi presidenta sea tan bien remunerada, tal como los otros expresidentes que ha tenido nuestro país. Puede ser que les moleste, porque es mujer, o porque se pasa por cualquier parte a todos los acéfalos!
“Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio en una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los días”.
— Luiz Inácio Lula da Silva
Mientras estemos vivos te tendremos siempre en nuestra memoria querido poeta, cantautor hijo de todas las madres, hermano y amigo del pueblo. Honor y gloria eterna.
Papi pa ser de izquierda se tiene que saber leer, tener consciencia social y tener pensamiento crítico, pero pa ser de derecha únicamente hay que ser un ignorante de mierda, ahí esta la razón de que haya tanto idiota
Ni siquiera voy a gastar un gramo de energía para defender a Allende de los ataques de Milei.
El argentino es una cosa diminuta mordiéndole el talón a una titán de mármol.
siento que no sirvo para este sistema, no quiero escalar de puesto, no quiero tener mil proyectos, no quiero tener visibilidad. sólo quiero un trabajo que me permita vivir lo más tranquila que pueda, un buen ambiente laboral, aprender cosas nuevas
Los hombres hablan abiertamente de embarazos, abortos y métodos anticonceptivos pero hablan muy poco de pagar pensión alimenticia, vasectomía y el uso de condones.
Te subieron las pensiones, te dieron copago CERO en salud, te subieron el sueldo mínimo, te escucharon y normalizaron el país porque ya no querías revolución sino que orden, ¿y tu vienes y votas Kast? Erí entero aweonaoooo 🤦
NUNCA VAMOS A OLVIDAR, NUNCA VAMOS A PERDONAR
El 2 de junio de 1990 se encontró la fosa de Pisagua (Chile), con 19 cuerpos de personas torturadas y asesinadas durante la dictadura militar. En algunos cuerpos se encontraban cartas entre sus ropas, una de las cartas es de Luis Lizardi Lizardi: “Queridos padres: Mañana quizás yo esté muerto y es por eso que antes de partir les escribo estas breves líneas con el apuro que las circunstancias exigen. Quisiera por última vez expresarles que sólo a ustedes debo todo lo que fui, que gracias a vuestras enseñanzas pude vivir mi existencia plena y verdadera. Fueron años bien vividos con el amor de ustedes y el otro amor. Viví plenamente y por eso me duele partir. Al fin y al cabo muero por lo que es justo." Que la Memoria prevalezca para la Verdad; No olvidamos, No perdonamos, No nos reconciliamos.
Humanidad
Me desperté vendado. Estaba desnudo, cubierto apenas con una frazada. Era el frío agosto de 1974 y estaba detenido en Londres 38.
Antes, los agentes de la DINA me habían colgado entre unos fierros, en el descanso de la escalera hacia el segundo piso de ese lugar de detención y tortura, en una posición que llamaban una suerte de “pau de arara”. Me había desmayado por el dolor y la posición en que permanecí durante un rato.
Los guardias me dijeron: “Trata de dormir. Mañana temprano, antes de que lleguen los jefes, te colgamos de nuevo”.
Y así fue. Cuando llegaron los jefes, nuevamente inconsciente, yo estaba en el mismo lugar donde me habían dejado.
Aquellos guardias, seguramente conscriptos, tuvieron un pequeño gesto de humanidad, a pesar del riesgo que probablemente corrían por hacerlo.
Semanas después, luego de haber pasado por otros lugares de detención y tortura, llegué a Cuatro Álamos. Allí había camarotes, podíamos estar sin vendas, había ducha y recibíamos comida una vez al día.
Uno de los guardias de la DINA compraba, con el dinero que lográbamos reunir, detergente que servía para todo: lavar la ropa interior, lavarnos el pelo y ducharnos. Con los cartones hacíamos tableros de ajedrez o damas; dibujábamos cartas de naipe y fabricábamos piezas de dominó. Para las mujeres además del detergente compraba medicamentos y toallas higiénicas.
Eso duró poco.
“El jefe Mauro”, Carlos Carrasco Matus, fue detenido por sus propios superiores de la DINA y llevado a Villa Grimaldi. Desde entonces permanece desaparecido. Hoy es uno más de los detenidos desaparecidos de nuestro país.
Su delito fue tener gestos de humanidad.
Más de cincuenta años después, ahora en democracia, el gobierno del Presidente Kast impulsa, en el marco de un proyecto presentado bajo el concepto de “seguridad”, atacan la salud, medidas destinadas a impedir la entrega de determinados medicamentos y vacunas financiados por el Estado durante el encarcelamiento de personas condenadas e incluso durante quince años después de cumplida la pena.
Horror de horrores.
No han entendido absolutamente nada.
Porque esa es, precisamente, la diferencia que una sociedad democrática debe marcar frente a quienes delinquen. Ellos son capaces de matar, robar, agredir, secuestrar o torturar a sus víctimas. Pueden actuar sin humanidad. Pero el Estado y la sociedad no pueden responder convirtiéndose en aquello que condenan.
La justicia debe perseguir los delitos, sancionar a los responsables y proteger a las víctimas. Con toda la fuerza de la ley. Pero nunca debe perder su humanidad.
No soy valiente, como algunos me han escrito, aunque agradezco profundamente que lo digan. Soy periodista y trato de hacer lo que he hecho durante toda mi vida: informar, contar y contribuir a formar opinión.
Sobreviví para contarlo.
Y también para recordar, más de cincuenta años después, algo que aprendí incluso en los lugares más oscuros: la humanidad se demuestra, sobre todo, cuando tenemos razones para negársela al otro y, aun así, decidimos conservarla.