Vivimos un momento realmente difícil para hacer periodismo en Ecuador. Amenazas de delincuentes (de todo tipo), intimidaciones, funcionarios vengativos, marcas que no quieren estar donde se habla de política por miedo a represalias económicas, y el ego de los periodistas. Todo está acabando con el oficio y con quienes lo ejercemos, más aún con los medios pequeños o independientes. Es realmente agotador trabajar pensando en que te van a matar, que te van a quitar una fuente de ingreso, que enviarán a sus trolls a llenarte la bandeja de mensajes o que cualquier cosa que digas lo van a encasillar en algo político. Muchos lo hemos normalizado, y en mi caso, me lo tomo con gracia, ya no me molesta, pero NO ES NORMAL. Encima de todo esto, periodistas discuten por quién hizo o llegó primero a algo. También caí en ese juego de egos algún momento. Pero la verdad es que da igual quien llega primero, lo importante es que mientras más investiguen algo, es mejor. Si uno encuentra un dato y otro le sigue, es positivo para todos. La era de las primicias murió con las redes sociales.
Yo amo este oficio, ha sido mi pasión todos los años que lo he ejercido, pero cada vez siento que lo quiero hacer menos para tener una vida tranquila.