Unpopular opinion: la Casita de Bad Bunny se vendió como un gesto contra las élites, a favor del público que pagó menos. Pero la inclusión se terminó cuando el acceso reprodujo jerarquías: el símbolo del “barrio” terminó habitado por capital social, entre influencers y modelos, no por el público al que decía representar. 🤷🏽♀️