Resulta difícil entender que un país que dispone de solo 7 hidroaviones para cubrir 17 comunidades autónomas y 2 ciudades autónomas destine dinero a financiar el tranvía de Marruecos, el tren de Egipto, proyectos de género en Guinea o iniciativas de la Agenda 2030 en Bolivia.
Reconozco que el concepto "presentar en sociedad a mi hermana como si fuera un nuevo iPhone para hacerla famosa en minutos y que no tenga que pegar un palo al agua en su vida" ha superado mis estándares distópicos incluso siendo consciente de que vivo en pleno capitalismo tardío.
El problema que tenemos es este. No van a por derechos, no van a por soluciones de problemas. Van "a por Ayuso".
La política como una guerra continua se nos queda pequeña y absurda a los ciudadanos. Esta política es para vagos, que viven de meterse con el contrario. A ver si aprendéis a hacer política de verdad. Que vivís del dinero de todos. También de los que votan a Ayuso.
Me da vergüenza ajena que tú, como ministro del Gobierno de España, aproveches algo tan espectacular como lo que hizo ayer Barcelona para meterte con Madrid porque allí no gobiernan los tuyos.
Los ciudadanos normales vimos un acto impresionante, una imagen de España que dio la vuelta al mundo y un motivo para sentirnos orgullosos. Tú, en cambio, viste una oportunidad para hacer política de trincheras.
Y lo más curioso es que el propio mensaje del Papa hablaba de España. De España, no de Barcelona contra Madrid ni de izquierdas contra derechas.
La clase política de este país es, en su mayor parte, uno de los peores lastres de la sociedad española.
Solo sabéis dividir en lugar de unir, porque así sacáis rédito político y os mantenéis en el sillón… con nuestros impuestos.
Y luego os preguntáis por qué tanta gente está harta de la política.