Es increíble que la gente que va a conciertos masivos o festivales me da un total de CERO UNIDADES DE ENVIDIA. ¿Sabéis qué me da envidia? El tipo que coge la moto y desayuna frente al mar un miércoles a las 10:30 de la mañana. Eso, amigos, es una pepita de perfección.
Es verano y quedas con tus colegas para hacer una barbacoa y tomarte unas birras. Hace un día de puta madre y os ponéis a jugar en el jardín con un balón desgastado y música de fondo durante horas. Si este no es peak de la felicidad de los tíos que baje dios y lo vea
España está preñada de Dios. Tú explicas este país y es imposible. Uno cree haberlo visto todo pero ni la imaginación de una IA podría haber creado esto. Asistimos atónitos ante los últimos estertores de una nación cuya identidad se niega a desaparecer.
La felicidad de los pibes en el colegio dependía únicamente de enganchar bien una volea en el recreo. Nada igualará la sensación de meter un golazo para ganar el partido contra la otra clase, y salir por la puerta como un héroe.