una psicóloga dijo: “la gente sí cambia, pero cuando es el momento correcto para ellos, no para cuando lo necesitas tú”, y pues entendí demasiadas cosas
nunca se callen, todo lo que nos callamos se nos acumula en el cuerpo, se transforma en insomnio, en nudos en la garganta, en nostalgia, en error, en duda, en tristeza. lo que no decimos no se muere, lo que no decimos nos mata