Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.
Cada 8M yo quiero recordar a todas esas mujeres que no salen en ningún libro de historia, ni tienen una calle, ni nadie nombra en un discurso.
Pero que nos educaron y nos criaron, para ser fuertes, independientes y libres.
Esa fue su revolución silenciosa.
Gracias, mamá 💜