Me quedé esperando un "te extraño", un "vamos a hablar" o al menos un "espero que estés bien". Esperé una señal, por mínima que fuera, pero tu silencio absoluto fue la respuesta más clara y dolorosa que me pudiste haber dado: jamás te importó tanto como a mí.
estoy acostado y pienso en esa persona, duermo y sueño con esa persona, voy por la calle y me llega el perfume de esa persona, miro fotos y me salta esa persona. PODES SALIR DE MI VIDA YA PORFAVOR