Nunca nos subestimó. Nos habló en lunfardo de cosas complejas y con palabras pretenciosas contó secuencias de esquina. Hizo bailar a los filósofos y leer a los ladrones.
estoy llorando al indio como si fuera un familiar mío porque ese pelado con lentes atravesó mi corazón y rearmó todos mis pensamientos con sus letras. duele horrible. serás eterno indio solari de mi corazón
Toda la vida escuchando tus canciones y agradeciendo tu lucidez. La pérdida, como dijo Rodolfo Walsh aquella vez, tardará en volverse tolerable.
Finalmente supiste la fecha y el lugar y allí fuiste, cantando.
Hasta siempre Indio